Seamos honestos por un momento: cuando escuchamos hablar de «Inteligencia Artificial en la educación», nuestra mente suele volar hacia imágenes de robots dando clases o estudiantes pidiéndole a ChatGPT que haga su tarea de historia. Pero, ¿y si te dijera que esa es la punta del iceberg más pequeño? Lo que realmente se está gestando bajo la superficie no es solo un cambio en cómo aprendemos, sino una reestructuración tectónica de cómo nuestras comunidades generarán riqueza, cómo competiremos en el mercado global y, fundamentalmente, quiénes tendrán las llaves del desarrollo económico en las próximas décadas.
El reciente informe de la UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions, no es una lectura ligera para antes de dormir, pero es una hoja de ruta esencial para entender que la educación ya no es solo una etapa de la vida; es el motor económico principal en la era de la IA. Si pensamos en Antigua Guatemala, con su mezcla de patrimonio, turismo y emprendimiento emergente, las implicaciones son fascinantes y, francamente, urgentes.
El Nuevo «Oro» no es el Dato, es la Habilidad Humana
Durante años nos han dicho que los datos son el nuevo petróleo. Y aunque es cierto que las grandes corporaciones tecnológicas (a las que el documento se refiere frecuentemente) están minando nuestros datos educativos como si fueran metales preciosos, el verdadero valor económico se está desplazando. La IA generativa ya está aquí, y no vino a pedir permiso. Andreas Horn nos recuerda una estadística del Foro Económico Mundial que debería hacernos pausar el café: para 2030, casi el 60% de los trabajadores necesitarán reciclarse profesionalmente.
Piénselo un segundo. ¿Qué significa esto para un contador, un diseñador gráfico o un administrador turístico en Sacatepéquez? Significa que las habilidades técnicas rutinarias —aquellas que antes garantizaban un salario estable— están siendo automatizadas a una velocidad vertiginosa. La implicación económica es clara: si nuestro sistema educativo sigue produciendo graduados expertos en memorizar y repetir, estamos, básicamente, entrenándolos para competir contra máquinas que no duermen, no cobran sueldo y no cometen errores de cálculo.
El documento sugiere que la alfabetización en IA debe ser tan fundamental como leer y escribir. Pero no se trata de aprender a programar (la IA ya programa bastante bien), sino de una «alfabetización crítica y creativa». Económicamente, esto se traduce en una fuerza laboral que no obedece a la máquina, sino que la dirige. La productividad del futuro no vendrá de trabajar más duro, sino de la capacidad humana de colaborar con sistemas inteligentes para resolver problemas complejos.
La Brecha Digital: ¿Un Abismo Económico?
Aquí es donde la conversación se pone seria y debemos quitarnos la venda de los ojos. La IA promete democratizar el conocimiento, sí, pero el informe de la UNESCO lanza un balde de agua fría sobre este optimismo tecnológico. Actualmente, un tercio de la humanidad permanece desconectada.
¿Qué pasa cuando integramos herramientas de IA de vanguardia en sistemas educativos que ya son desiguales? Mike Perkins y Jasper Roe nos advierten sobre el riesgo de crear un paisaje educativo dividido: por un lado, estudiantes privilegiados (en contextos «digitalmente aventajados») que utilizan la IA para la indagación reflexiva y creativa; y por otro, millones de estudiantes confinados a sistemas de exámenes obsoletos y aprendizaje memorístico.
En términos de desarrollo local, esto es una alerta roja. Si Antigua Guatemala y sus alrededores no invierten en infraestructura digital robusta y en la capacitación docente, corremos el riesgo de quedar relegados a ser consumidores pasivos de tecnología, en lugar de creadores. La economía del conocimiento no espera. Las regiones que logren integrar la IA como un «socio» en el aprendizaje verán un auge en la innovación y el emprendimiento. Las que no, verán cómo sus talentos migran (física o digitalmente) hacia donde sus habilidades sean valoradas.
La Comercialización de la «Pública» Educación
Hay un matiz interesante, casi irónico, en todo esto. Mientras discutimos cómo la IA puede salvar la economía, grandes actores comerciales están redibujando la educación pública según sus prioridades privadas. Emily M. Bender critica agudamente la narrativa de que la IA es inevitable, sugiriendo que a menudo es una táctica de marketing para desviar recursos públicos hacia las arcas de las grandes tecnológicas.+1
Desde una perspectiva de gestión económica local, esto plantea una pregunta crucial para nuestros líderes y directores de escuelas: ¿Estamos invirtiendo en tecnología que realmente empodera a nuestros estudiantes y maestros, o estamos simplemente comprando «soluciones» empaquetadas que extraen datos y capital de nuestra comunidad? El desarrollo económico sostenible requiere soberanía tecnológica. No podemos construir una economía local fuerte si nuestro sistema educativo es simplemente una franquicia de Silicon Valley.
El Costo Oculto: Agua, Energía y Sostenibilidad
A menudo, cuando hablamos de economía digital, imaginamos una «nube» etérea, limpia y sin peso. Pero la realidad es mucho más física y sucia. Mary Rice y Joaquín T. Argüello de Jesús nos ofrecen una meditación provocadora sobre el agua. Entrenar un solo modelo de IA puede emitir tanto carbono como cinco coches en toda su vida útil , y los centros de datos consumen cantidades masivas de agua, a menudo en regiones donde este recurso ya es escaso.+1
Para una región como la nuestra, donde la agricultura y el turismo dependen intrínsecamente del medio ambiente, adoptar la IA sin una estrategia de sostenibilidad es un suicidio económico a largo plazo. El desarrollo no puede llamarse «progreso» si para alimentar a la inteligencia artificial dejamos sedienta a la inteligencia humana. Las decisiones sobre qué tecnología adoptar deben pasar por un filtro ecológico: ¿vale la pena el costo hídrico y energético de esta herramienta para el beneficio educativo que aporta?
Educación: El Último Bastión de la Humanidad (y la Economía)
Entonces, ¿dónde nos deja esto? ¿Deberíamos tirar las computadoras y volver a la pizarra y la tiza? Por supuesto que no. La IA está aquí, está en nuestros teléfonos, en nuestros bancos y, pronto, en cada aula. Pero el documento de la UNESCO nos invita a un «re-centramiento» del maestro humano .
Económicamente, esto es vital. Las habilidades que la IA no puede replicar fácilmente —empatía, juicio ético, cuidado, negociación compleja— son las que tendrán una prima en el mercado laboral futuro. Una educación que prioriza la «sabiduría» sobre la mera «inteligencia» (procesamiento de datos) es la mejor política económica que podemos implementar.
Bing Song nos recuerda que la inteligencia artificial es lineal y orientada a objetivos, mientras que la inteligencia humana es dinámica, adaptable y capaz de autorreflexión. En un mundo volátil, la adaptabilidad es la moneda más fuerte.
Conclusión: Un Llamado a la Acción Local
Para el Grupo Gestor y la comunidad de Antigua, el mensaje es claro pero desafiante. No podemos darnos el lujo de ser espectadores. La integración de la IA en la educación no es un problema técnico que resolverá el departamento de TI; es un desafío económico y social que requiere «imaginación ética y liderazgo valiente».
Debemos abogar por un modelo híbrido donde la tecnología amplifique, no reemplace, el potencial humano. Necesitamos políticas locales que fomenten la alfabetización crítica en IA, protejan nuestros recursos naturales y aseguren que la brecha digital no se convierta en una sentencia de pobreza. El futuro económico de Antigua no se escribirá con código binario, sino con la sabiduría de cómo decidimos usarlo.
Referencias
- Bender, E. M. (2025). We do not have to accept AI (much less GenAI) as inevitable in education. En UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions (pp. 41-45). UNESCO.
- Horn, A. (2025). Rethinking Education in the Age of Artificial Intelligence. En UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions (pp. 38-40). UNESCO.
- Perkins, M., & Roe, J. (2025). The end of assessment as we know it: GenAI, inequality and the future of knowing. En UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions (pp. 76-80). UNESCO.
- Rice, M., & Argüello de Jesús, J. T. (2025). Water in the historical present and far-reaching future for AI in education. En UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions (pp. 34-36). UNESCO.
- Song, B. (2025). Future of education: Going beyond the ‘intelligence’ paradigm. En UNESCO, AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions (pp. 30-33). UNESCO.
- UNESCO. (2025). AI and the future of education: disruptions, dilemmas and directions. UNESCO Biblioteca Digital.